Enero
Comprobación de la invernada (riego invernal), mantenimiento de las herramientas de poda. Foco: invierno. En los días sin heladas conviene comprobar que la zona radicular de los rosales de raíz propia no se haya secado bajo la protección, y el afilado de las herramientas ayudará también a realizar podas precisas y limpias en primavera.
Febrero
Planificación del tratamiento invernal, preparación del suelo (suelo y pH). Foco: invierno. En los parterres que quiera implantar, ahora puede decidir dónde irán los nuevos rosales de raíz propia, mullir el suelo, mejorar su estructura y planificar con tiempo las medidas fitosanitarias en función de los riesgos previstos para el año.
Marzo
Poda de finales de invierno, plantación de primavera (de raíz propia – a raíz desnuda, PharmaRosa® Natural). Foco: primavera. En la poda, procure conservar los brotes jóvenes y fuertes que salen de la base, ya que forman la estructura de autorrenovación a largo plazo del rosal de raíz propia; en la plantación, es clave situar el cuello de la raíz a la profundidad adecuada.
Abril
Abonado de arranque, acolchado. Foco: primavera. Un suministro de nutrientes equilibrado, dirigido a la zona radicular, y una capa de acolchado de grosor adecuado ayudan a mantener una humedad uniforme del suelo, lo que resulta especialmente útil para reducir el estrés en los rosales de raíz propia recién plantados.
Mayo
Ajuste del programa de riego, sanidad vegetal preventiva. Foco: primavera. El riego profundo pero no demasiado frecuente estimula el crecimiento de las raíces hacia abajo, y las medidas fitosanitarias preventivas pueden reducir el estrés causado por hongos y plagas en los pies que han entrado en una fase de fuerte crecimiento.
Junio
Corte de flores marchitas, aporte de nutrientes entre oleadas. Foco: verano. Con el corte redirigimos la energía del pie hacia nuevas oleadas de floración, y un abonado moderado ayuda a evitar excesos de fertilización, manteniendo un crecimiento equilibrado del rosal de raíz propia.
Julio
Protocolo de olas de calor, seguimiento de plagas. Foco: verano. En periodos de calor prolongado es especialmente importante proteger la zona radicular, aportar acolchado de sombreo y programar el riego, porque los rosales de raíz propia siguen intentando mantener la masa foliar, lo que puede suponer una carga adicional para el pie.
Agosto
Énfasis en K, suspensión de N; eliminación de partes enfermas. Foco: verano. El potasio puede reforzar la firmeza de los tejidos y las bases de la resistencia al frío, mientras que la reducción del nitrógeno ayuda a que los rosales de raíz propia vayan frenando gradualmente el crecimiento de los brotes y se preparen para la transición otoñal.
Septiembre
Preparación de la plantación de otoño, reposición del acolchado. Foco: otoño. Conviene reflexionar en qué zonas desea cultivar rosales de raíz propia a largo plazo y prestar especial atención al buen drenaje, al mullido más profundo del suelo y a completar la capa de acolchado que protege la zona radicular.
Octubre
Plantación de otoño (de raíz propia – a raíz desnuda, PharmaRosa® Natural), preparación de la protección invernal. Foco: otoño. El suelo más fresco pero aún sin heladas favorece la formación de raíces finas, de manera que el rosal de raíz propia recién plantado puede establecerse con calma y, en primavera, brotar con fuertes brotes de base.
Noviembre
Levantado de la protección de los pies, inicio de la invernada en maceta. Foco: otoño. El grosor de la protección debe adaptarse al clima local; el objetivo es proteger la zona radicular tanto de las fluctuaciones de heladas como de la desecación, especialmente en los rosales de raíz propia de uno o dos años.
Diciembre
Comprobación de la invernada (riego invernal), planificación del año siguiente (variedades, ubicaciones). Foco: invierno. En este periodo puede revisar con calma en qué parterres han funcionado bien los rosales de raíz propia, dónde quiere plantar más pies autorrenovables y qué gamas de colores o fragancias quiere reforzar en la próxima temporada.